ASIGNACIÓN PARA LAS CLEMENTINAS - PANAMÁ

Durante un mes tuve el encargo de documentar Las Clementinas, en el corazón del Casco Viejo de Panamá: sus habitaciones, sus salones, la fachada, los eventos privados, las noches de jazz y flamenco, la cocina, los detalles, la vida interior de un espacio que parecía construido para ser vivido y mirado con calma. El edificio, según la historia oficial del lugar, fue levantado en 1930 y restaurado décadas después para convertirse en uno de los primeros hoteles recuperados dentro del renacimiento contemporáneo del Casco Viejo.  

Lo que hacía singular este trabajo era precisamente eso: no se trataba solo de fotografiar un hotel o un restaurante, sino de seguir durante varias semanas la respiración completa de un lugar. Las Clementinas ocupa una pieza de arquitectura histórica en una zona que concentra buena parte de la memoria urbana de la ciudad; el Casco Antiguo, trasladado a este emplazamiento en el siglo XVII tras la destrucción de Panamá Viejo, fue reconocido por la UNESCO por su valor patrimonial e histórico. En ese contexto, el edificio dialoga con una ciudad hecha de capas: herencia colonial, deterioro, restauración y nueva vida.  

La historia del nombre también tiene un peso especial. La propia memoria del lugar vincula el edificio con Clementina Herrera y su hija Clementina Jaén, figuras asociadas a su pasado familiar y al origen de su identidad.  

En las imágenes de esta serie conviven varias dimensiones del sitio: la intimidad de los interiores, la luz cálida sobre los platos, la arquitectura restaurada, la hospitalidad, la música en vivo y la vida social que lo atravesaba noche tras noche. En aquel entonces, Las Clementinas se presentaba como hotel boutique y restaurante dentro del Casco Viejo; hoy el proyecto sigue definiéndose como un espacio donde conviven hospedaje, gastronomía y comunidad cultural.  

Eso fue lo que intenté registrar durante esas cuatro semanas: no una colección de postales, sino el carácter de un lugar. Su belleza no estaba solo en la fachada o en la decoración, sino en la manera en que reunía historia, cocina, música, encuentros y celebración dentro de una misma atmósfera. Estas fotografías nacen de esa experiencia: la de mirar Las Clementinas como un escenario vivo, donde la memoria arquitectónica del Casco Viejo se encontraba con el pulso contemporáneo de Panamá.

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