CARNAVALES DE PANAMA
Los carnavales de Panamá, y en particular los de la Cinta Costera, son una explosión de cuerpo, color, música y desborde. Allí la ciudad cambia de ritmo y se entrega por completo a una celebración donde conviven la fiesta popular, la representación, el exceso, la máscara y la puesta en escena. Todo parece ocurrir al mismo tiempo: el baile, el sudor, la risa, el brillo de los disfraces, la teatralidad de los personajes, la intensidad de la calle y esa energía colectiva que por momentos convierte el espacio público en un gran escenario abierto.
Este proyecto fue realizado durante varios años, siguiendo de cerca esa vitalidad efímera que cada carnaval vuelve a encender. Más que fotografiar un evento, me interesó acercarme a una atmósfera: a la manera en que la gente se transforma frente a la celebración, a cómo el vestuario, el maquillaje, la música y el gesto producen otra identidad, otra presencia, otra manera de habitar la ciudad. En ese territorio de exceso y libertad, la imagen no solo documenta: también participa del vértigo, del movimiento, de la saturación y de la alegría.
En estas fotografías, el carnaval aparece como un lugar donde la cultura popular despliega toda su potencia visual. Hay en cada escena una tensión entre lo espontáneo y lo coreografiado, entre la tradición y el espectáculo, entre la multitud y el individuo. Los cuerpos se vuelven símbolos, los rostros se convierten en máscara, y el color deja de ser un detalle para transformarse en lenguaje. Cada fragmento contiene una intensidad propia, una pequeña dramaturgia construida en plena calle.
Este trabajo busca registrar precisamente eso: no solo la apariencia festiva del carnaval, sino su capacidad de suspender la vida ordinaria y abrir un tiempo distinto, exuberante, ruidoso, profundamente humano. Un tiempo en el que la ciudad se deja tomar por la celebración y donde la fotografía encuentra un territorio fértil para observar el deseo de mostrarse, de jugar, de pertenecer y de desaparecer, aunque sea por unas horas, dentro del resplandor colectivo de la fiesta.