RETRATOS DE EDUARD Y SU PADRE - ASIGNACIÓN PARA DHL ALEMANIA (copia)
En 2017 recibí un encargo muy particular de los editores de la revista interna de DHL en Alemania: documentar un día en la vida de Eduard, un niño panameño beneficiado por un programa de apoyo educativo vinculado a la empresa a través del trabajo de su padre, también llamado Eduard, empleado de DHL en Panamá. La historia seguía de cerca la rutina de ambos: el despertar temprano en su casa en La Chorrera, los preparativos antes de salir, el desayuno compartido, la espera del transporte, la llegada a la escuela, y luego el trayecto y la jornada laboral del padre dentro de la empresa.
Lo que en apariencia podía ser una asignación corporativa, terminó revelándose como algo mucho más humano. Más que registrar una marca o una estructura empresarial, estas imágenes se fueron construyendo alrededor de un vínculo: el de un padre que trabaja para sostener el futuro de su hijo, y el de un niño que, gracias a su esfuerzo académico, accede a oportunidades que pueden transformar su camino. La cámara acompañó esa cadena silenciosa de gestos cotidianos donde el afecto, la disciplina y la esperanza se hacen visibles sin necesidad de énfasis.
Me interesaba precisamente eso: mostrar cómo una historia de apoyo institucional podía encarnarse en escenas mínimas y concretas. La intimidad del hogar al amanecer, la concentración del niño en la escuela, la espera, el tránsito, el uniforme del padre, los espacios de trabajo, el cansancio y la constancia. En cada momento aparecía una misma idea de fondo: que detrás de toda estructura laboral hay vidas reales, familias, aspiraciones y formas de dignidad que se sostienen día a día.
La historia fue publicada en tres páginas de la revista, pero lo que permanece para mí es la experiencia de haber acompañado durante horas una rutina atravesada por la responsabilidad y el afecto. Estas fotografías nacen de ese recorrido: del intento de mirar de cerca cómo el esfuerzo de una generación puede abrir el camino de la siguiente, y cómo una jornada ordinaria puede contener, en realidad, una historia profundamente extraordinaria.